Existen varios relatos que cuentan las diferentes erupciones del Cotopaxi es así que en el año de 1535 y 1550 Pedro Cieza de León recorrio por Cartagena, Popayán, Quito, Lima, etc. "En la crónica del Perú" da a conocer que al lado derecho del pueblo de Mulaló está un volcán del cual dicen los indios que antiguamente reventó o echó una gran cantidad de piedras y ceniza, tanto que destruyó gran cantidad de pueblos que alcanzó aquella tormenta". Esto se confirma ya que el padre Juan de Velásco relata sobre la erupción de este volcán.
Posteriormente existe una narración de Dionidsio de Alcedo y Herrera en su "Descripción de la Presidencia de Quito" donde hace mensión a la reventazón ocurrida en el año de 1698. A partir del siglo XVIII, se tienen mayores fuentes de actividad de este coloso, con la "Histori del Reino de Quito" del Padre Velasco dice así: "Quiso entonces darse a conocer mucho más famoso y terrible que los Etnas, y los Vesubios. Dio principio con espantosos y continuos bramidos y con arrrojar pirámides de humo, costumbre con que quedó hasta estos últimos tiempos. Las prolongadas lenguas de fuego, peñazcos encendidos, en todas las erupciones ha hechado agua, solo comparables con la inmensidad del mar". Sobre la erupción del 6 de junio 1742 afirma "No hizo daño particular con terremotos, pero si con la venida de aguas, que robaron muchas haciendas, ganados, molinos y algunas casas del Barrio caliente del asiento de Latacunga. Las cenizas, arena y menuda piedra, ocuparon muchos centenares de Leguas, en circunferencia, circunstacia que se observa en todas sus erupciones". También se registra la erupción de 1743 en la misma que dice : " Fue precedida no solamente de bramidos e incendios por la boca, sino del fenómeno más raro que se observo en todo el monte. Déjose ver todo interior encendido, no de otra suerte que de un farol, transpirando por millares de grietas y aberturas, el océano de sus interiores llamas. Tampoco hizo daño con terremotos y la grande erupción hizo de solas aguas, causó menores daños por estar ya robados los ganados y los haciendas de sus anchurosos cauces". En la erupción del 30 d noviembre de 1744 el sacerdote riobanbeño dice así: "La portentosa e increible inundación de agua, que arrojó constantemente toda la noche, creyeron a los principios que era toda la nieve del deshecha, con haberse caldeado el monte; porque se dejo ver al otro día todo limpio de ella", posteriormente menciona: "Cuando sobreviniendo las aguas, se lavó el monte de la ceniza y la arena que lo cubria y descubró toda su nieve empedernida, a excepción de la gran calle que abrió desde la boca hasta su pie. este cauce era profundo y de más de una legua de ancho, el cual no se vistió de nieve por algunos años".Añade: " Bajando de aquel cauce, formó al pie un mar Mediterráneo de muchas leguas, profundísiomo, entre montañas y cordilleras, con estrechos desahogos. desde aqui se dividió rompiendo en nuevos desagües", además es importante mencionar otros datos que menciona el Padre: "La parte del Sur no fue la mayor de las tres y ocupo no obstante más de una legua de anchura, en terreno quebrado y profundo. Subió su innundación hasta la plaza mayor de Latacunga y tuvo rodeados a los cuarteles de las casas , entrándose en ellas por puertas dejando en las calles pedrones de hielo arrancados al bajar del monte". Posteriormente existe otro relato con respecto a la erupción de 1746, la cual dice lo siguiente "La inundación que corrio por parte de Latacunga, causando los mismos estragos que la vez anterior, no solo subio hasta la plaza mayor, sino que se robó todo el barrio caliente". Este siglo en particular tuvo una gran actividad volcánica, calculadas alrededor de 50 las explosiones registradas para el Cotopaxi, el siguiente relato que se tiene, es del año 1766: "Causo la inundación menos estragos, porque no alló sino ruinas en el lugar y desiertos en sus antiguas campiñas y heredades. Subio, como otras veces hasta la plaza y se llevó las deshechas reliquias de todo el barrio caliente. Después de un desahogo tan grande, no sesaron hasta el fin de año sus bramidos y sus nuevas amenazas, con enormes lenguas de fuego envueltas en densos y elevadísimos plumajes de humo". En el año de 1768 ocurre la erupción que según se dice es la "más terrible de todas",esto ocurre el día 4 de abril de dicho años: "Parece en no teniendo en que cebarse el districto de Latacunga quizo hacerse ostentación de su fiereza en los paises mucho más distantes. Llegaron sus cenizas y parte de los estragos, por el norte hasta Popayán y por el poniente hasta la costa del mar de Guayaquil. El terremoto que causó ese día generalmente, cosa que no sucedió las otras veces, fue muy fuerte en la ciudad de Quito y en otras más distantes y tan grande la oscuridad y lobreguez, que a las nueve de la añana se encendieron en Quito michas luces para las casas y calles, salieron los soldados con faroles para guardar la ciudad, que la iban desamparando y apenas pudieron andar, porque sorprendidos aun los caballos, no querian dar paso". Continua su relato anunciando que del volcán salían rocas incandecentes que iluminaban las montañas circundantes y los valles.